Mientras somos niños, vamos creciendo en medio de un montón de historias mágicas que con el paso del tiempo van revelando verdades con las que a veces no sabemos lidiar; también nos creamos expectativas que a veces nos rompen el corazón y nos enfrentan a una realidad para la que algunos no estamos preparados.
En mi caso no fueron las relaciones, la escuela o la familia; obvio tuve momentos difíciles y decepciones; pero de las peores cosas a las que me he tenido que enfrentar es al rechazo laboral o en su defecto, a la decepción de un lugar que creía genial. Y es que no hay nada peor que empezar feliz y con toda la actitud en la vida laboral, en un trabajo que creías el de tus sueños y que con el paso del tiempo descubras que no es lo que esperabas, que el ambiente es malo, la paga es mala y tu desarrollo profesional es inexistente.
Afortunadamente no todo está perdido, y al final está en cada uno de nosotros decidir qué queremos conservar en nuestra vida y cuáles son las cosas por las que vale la pena luchar, esforzarse e ir más allá de los límites. Por eso hoy les dejo algunos consejos para sobrevivir al lado oscuro de la vida adulta.
1. Aunque suene trillado, siempre hay que tener presente que no estamos solos. Tal vez nuestra situación es complicada y nos orilla a aceptar empleos con los que no estamos contentos; sin embargo, debemos aclarar un poco la mente y pensar en todas las opciones posibles para sobrellevar la situación o mejor aún, salir de ella; seguro si miramos a nuestro al rededor descubriremos que habrá alguien que nos acompañe a dar ese paso que a veces nos parece imposible y nos aterra.
2. Analiza las circunstancias, recuerda todo lo que has pasado en tu búsqueda de empleo o en ese lugar en el que ya no estás a gusto, y rescata aquellas situaciones en las que has aprendido algo; quizá no te das cuenta, pero pasar por todo eso te ha enseñado a ser más asertivo, perspicaz, hábil, maduro, o simplemente a ser fuerte y enfrentarte a lo que venga con tal de encontrar ese lugar que sea perfecto para ti.
3. Busca retroalimentación, ya sea del reclutador, tu jefe, compañeros e incluso de familia y amigos. A veces nos encerramos tanto en nuestra frustración que no somos capaces de reconocer nuestros aciertos y errores y por más que queramos si no estamos conscientes de ello, será más difícil tomar la mejor decisión.
4. Realiza alguna actividad ajena al trabajo que te motive y te ayude a distraerte del estrés y preocupación que puede generar no tener empleo o tener uno en el que no eres feliz. Créanme, no hay nada más padre que darte cuenta que cada vez eres más fuerte y mejor realizando algún deporte, o más hábil en un idioma, tocando un instrumento, etc, aunque sea lo que nos da de comer, no todo lo que somos y valemos depende del trabajo.
5. Y mi consejo más importante, haz lo que quieras hacer, busca ser feliz, aprende cosas nuevas, prepárate, cambia de rumbo, solo atrévete, es aterrador, lo se porque lo he vivido; pero es más aterrador vivir una vida que no queremos.

















